Santo Domingo. — Representantes de distintos sectores productivos han advertido que la escasez de mano de obra extranjera está provocando retrasos significativos en proyectos clave de infraestructura, construcción, agricultura y servicios en la República Dominicana, generando impactos económicos que comienzan a reflejarse en costos, plazos y niveles de productividad.
De acuerdo con empresarios y asociaciones sectoriales, la reducción en la disponibilidad de trabajadores extranjeros, tradicionalmente empleados en labores intensivas y especializadas, ha creado cuellos de botella en la ejecución de obras públicas y privadas. En particular, el sector construcción ha reportado demoras en la entrega de proyectos habitacionales y comerciales, mientras que en la agricultura se advierten riesgos para las cosechas y el abastecimiento de ciertos rubros.
Los voceros consultados señalan que, pese a los esfuerzos por incorporar mano de obra local, existe una brecha que no ha podido ser cubierta completamente, ya sea por falta de interés, capacitación o disponibilidad de trabajadores nacionales para determinadas tareas. Esta situación, afirman, obliga a reprogramar cronogramas, asumir mayores costos operativos y, en algunos casos, paralizar temporalmente proyectos en marcha.
Desde el sector empresarial también se ha indicado que la incertidumbre en torno a las políticas migratorias y laborales ha dificultado la planificación a mediano plazo. Algunos proyectos, especialmente aquellos vinculados a inversiones de gran escala, requieren estabilidad en la fuerza laboral para garantizar su viabilidad y cumplimiento de plazos contractuales.
Por su parte, especialistas en mercado laboral explican que la mano de obra extranjera ha sido históricamente un componente relevante en determinadas áreas de la economía nacional, y que su ausencia repentina puede generar desajustes difíciles de corregir en el corto plazo. Añaden que el desafío no solo es económico, sino también institucional, al requerir políticas que armonicen las necesidades productivas con el respeto a la legalidad y a los derechos laborales.
Las autoridades han reconocido que el tema representa un reto complejo y han reiterado que se evalúan alternativas para fortalecer la capacitación de trabajadores locales y mejorar los mecanismos de regularización laboral. Sin embargo, sectores productivos insisten en que las soluciones deben implementarse con rapidez para evitar mayores pérdidas y garantizar la continuidad de proyectos estratégicos.
Analistas económicos advierten que, de prolongarse esta situación, los efectos podrían extenderse a otros ámbitos, como el crecimiento económico, el empleo indirecto y la competitividad del país frente a otros destinos de inversión en la región.
Opinión | ElNuevoExtra
El debate sobre la mano de obra extranjera revela una realidad que va más allá de cifras y discursos: la economía funciona como un engranaje donde cada pieza cumple un rol específico. Cuando una de esas piezas falta, el impacto se siente en toda la cadena productiva. La escasez de trabajadores no solo retrasa proyectos, sino que también pone a prueba la capacidad del Estado y del sector privado para adaptarse con soluciones equilibradas y sostenibles. Apostar únicamente al corto plazo o a decisiones reactivas puede profundizar los problemas existentes. El verdadero desafío está en diseñar políticas laborales y migratorias coherentes, que reconozcan las necesidades reales del mercado, promuevan la capacitación local y garanticen un marco claro y humano para la participación de trabajadores extranjeros. Solo así se podrá proteger el desarrollo económico sin sacrificar la estabilidad social ni la credibilidad institucional. ElNuevoExtra
--Por: Eliseo Bacilio Checo– Editor de noticias en El Nuevo Extra. Apasionado por el periodismo responsable y comprometido con llevar la información más relevante y actual a nuestra audiencia.Eliseo Bacilio Checo, creador, fundador, periodista y editor de El Nuevo Extra.

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