Santo Domingo, RD. – Mientras la ciudadanía sigue denunciando abusos, corrupción y falta de transparencia dentro de la Policía Nacional, el presidente Luis Abinader ha continuado promoviendo ascensos masivos, incluyendo oficiales a altos rangos como tenientes coroneles y otros cargos de jerarquía.
Desde distintos sectores críticos, se observa que elevar grados sin enfrentar los problemas estructurales de la institución envía un mensaje preocupante: parece primar la jerarquía sobre la ética y la rendición de cuentas. Para muchos, los ascensos se perciben como un premio a la continuidad de prácticas cuestionables, más que un reconocimiento al mérito y la profesionalización.
Expertos y líderes comunitarios sostienen que la seguridad de la población no se garantiza con títulos y uniformes, sino con una policía capacitada, supervisada y responsable. "Promover rangos mientras persisten los abusos es una burla al pueblo dominicano", expresan miembros de organizaciones sociales.
La opinión pública cuestiona además que, pese a los anuncios de modernización y profesionalización de la institución, los casos de mala conducta y la corrupción siguen sin resolverse, generando desconfianza y frustración en la población.
"No basta con ascender policías si no se garantiza que actúen con integridad y respeto a los derechos humanos. La confianza ciudadana es el verdadero examen de la seguridad", concluyen críticos del gobierno.
En este contexto, los ascensos se convierten en un símbolo de desconexión entre la narrativa oficial y la realidad de miles de ciudadanos afectados por la falta de transparencia y abuso institucional.
📰 Opinión del Nuevo Extra:
El periódico advierte que seguir premiando a la Policía sin sancionar los abusos y la corrupción es un error que socava la confianza del pueblo en las instituciones. Señala que los ascensos deberían estar ligados al cumplimiento de la ley, la ética y la protección real de la ciudadanía, no solo a criterios burocráticos o políticos.
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