Cada generación tiene sus códigos, sus tribus y sus símbolos. Lo que para unos es una forma legítima de expresión, para otros resulta incomprensible. Hoy, nombres como therian, furries o metálicos vuelven a abrir el debate sobre las modas juveniles que desconciertan a padres, docentes y observadores sociales. Pero ¿son realmente tan nuevas estas identidades?
En redes sociales como TikTok e Instagram, miles de jóvenes comparten videos caracterizados como animales, luciendo orejas, colas y movimientos felinos. Algunos se identifican como therian, personas que sienten una conexión espiritual o identitaria con un animal específico. Otros forman parte del universo furry, una comunidad que disfruta del arte y la representación de personajes antropomórficos, muchas veces a través de trajes elaborados y encuentros temáticos.
Aunque para algunos adultos estas prácticas resultan desconcertantes, especialistas en cultura juvenil señalan que no son tan distintas de movimientos anteriores. En los años 80 y 90, los llamados metálicos —seguidores del heavy metal— también fueron vistos con recelo por su estética oscura, cabello largo y camisetas negras de bandas. Festivales como Monsters of Rock y agrupaciones icónicas como Metallica marcaron una identidad que fue, en su momento, motivo de controversia social.
"La juventud siempre busca diferenciarse", explica la socióloga Mariana Torres. "Antes fueron los hippies, luego los punks, los emos y los skaters. Hoy son los therian y los furries. Mañana serán otros. La constante es la necesidad de pertenencia y autoexpresión".
El componente digital ha amplificado el fenómeno. Plataformas de video y comunidades virtuales permiten que jóvenes de distintas partes del mundo conecten con personas que comparten intereses similares, creando subculturas globales en cuestión de semanas. La viralidad convierte lo que antes era local en tendencia internacional.
Sin embargo, expertos advierten que la clave no está en juzgar, sino en comprender. La adolescencia sigue siendo una etapa de exploración identitaria, y las modas —aunque llamativas— suelen ser transitorias. Lo que hoy desconcierta puede convertirse mañana en un recuerdo generacional más.
Al final, más que una ruptura, estas expresiones parecen confirmar una verdad histórica: cada generación necesita su propio lenguaje para decir quién es. Y, como siempre, los adultos intentarán descifrarlo.
--Por: Eliseo Bacilio Checo– Editor de noticias en El Nuevo Extra. Apasionado por el periodismo responsable y comprometido con llevar la información más relevante y actual a nuestra audiencia.Eliseo Bacilio Checo, creador, fundador, periodista y editor de El Nuevo Extra.
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