Cuatro años más para el mismo gobierno, aunque cambien los rostros.
El poder se mueve desde las sombras,
mientras el pueblo sí olvida y sí es confundido con promesas recicladas.
La historia se repite… y casi nadie reclama.
Cuatro años más para el mismo gobierno, aunque los rostros cambien y los discursos se renueven. En la superficie parece haber alternancia, ajustes y correcciones; sin embargo, en el fondo, las decisiones continúan naciendo desde los mismos espacios de poder, muchas veces lejos del escrutinio público. El gobierno visible es solo una parte del engranaje. El verdadero control, en no pocas ocasiones, opera desde las sombras.
En este escenario, el pueblo —cansado, golpeado por la necesidad y saturado de información— sí olvida. Olvida promesas incumplidas, escándalos que nunca tuvieron consecuencias reales y reformas que quedaron solo en titulares. No porque quiera hacerlo, sino porque el día a día obliga a priorizar la supervivencia sobre la memoria histórica. El olvido se convierte en una herramienta política.
A la par del olvido, también surge la confusión. Una confusión cuidadosamente alimentada por narrativas contradictorias, campañas emocionales y mensajes diseñados para distraer. Se habla de cambios mientras se mantienen las mismas prácticas; se prometen transformaciones profundas mientras se protegen intereses intocables. El pueblo es confundido cuando se le presenta propaganda como gestión y cuando se le vende esperanza sin resultados.
El poder que gobierna desde las sombras entiende bien esta dinámica. Sabe que no necesita mostrarse para influir, que no requiere asumir responsabilidades directas para mantenerse vigente. Basta con controlar estructuras, alianzas, silencios y tiempos. Basta con que el ciclo se repita y que la memoria colectiva se debilite con cada elección.
No se trata únicamente de partidos ni de figuras políticas. Se trata de un sistema que se recicla, que se adapta y que aprende a sobrevivir a la indignación momentánea del pueblo. Un sistema que apuesta a que la frustración no se transforme en organización y a que el cansancio gane la batalla antes que la conciencia.
Este no es un llamado al pesimismo, sino a la reflexión. Porque mientras el pueblo olvide y sea confundido, el poder seguirá gobernando cómodamente desde las sombras. La verdadera pregunta no es quién ocupa el cargo, sino quién toma las decisiones y a favor de quién. Recordar, cuestionar y exigir sigue siendo el primer paso para romper el ciclo
#ElPuebloOlvida
#PuebloConfundido
#DesdeLasSombras
#MismoGobierno
#MemoriaCorta
#RDOpina
#RealidadPolítica