Alojamientos de renta corta en República Dominicana continúan en expansión y dinamizan la economía turística
Santo Domingo, República Dominicana. – El mercado de alojamientos de renta corta en la República Dominicana continúa consolidándose como una de las actividades económicas de mayor crecimiento dentro del sector turístico, impulsado por el aumento sostenido de visitantes locales e internacionales y el auge de las plataformas digitales especializadas.
De acuerdo con datos del portal de análisis Airbtics, en el país existen alrededor de 45,613 alojamientos registrados en la plataforma Airbnb, de los cuales aproximadamente 31,800 se encuentran activos. Estas cifras reflejan la magnitud de un modelo de negocio que ha transformado la forma en que turistas acceden a hospedaje y propietarios generan ingresos adicionales.
Según estimaciones del sector, un anfitrión en República Dominicana puede alcanzar ingresos anuales de hasta 14,667 dólares, sin incluir los descuentos y comisiones aplicadas por las plataformas digitales. Este nivel de rentabilidad ha motivado a miles de propietarios a incorporar sus inmuebles al mercado de renta corta, contribuyendo a la diversificación de la oferta turística nacional.
El crecimiento de este modelo responde en gran medida a los atractivos naturales y culturales del país. La combinación de clima tropical, playas, biodiversidad, riqueza histórica y la hospitalidad de su gente posiciona a la República Dominicana como uno de los destinos más demandados del Caribe. Este contexto ha favorecido la expansión de opciones de alojamiento más flexibles y personalizadas.
Un aspecto relevante del comportamiento del mercado es la participación del turismo interno. Datos publicados por la propia plataforma Airbnb indican que cerca del 40 % de las reservas en el país corresponden a turismo doméstico, lo que evidencia un cambio en los hábitos de consumo de los ciudadanos dominicanos, quienes cada vez optan más por este tipo de hospedaje para viajes locales.
En cuanto a la distribución geográfica de la oferta, destinos como Punta Cana, La Romana, Juan Dolio, Puerto Plata y Las Terrenas figuran entre los más populares dentro de las listas de deseos de los usuarios. Estas zonas continúan posicionándose como puntos clave para la inversión en propiedades destinadas al alquiler a corto plazo.
No obstante, los estudios también señalan que la mayor concentración de alojamientos se encuentra en el Gran Santo Domingo. El informe “Resultados Turismo Dominicano 2024” establece que esta demarcación contaba con 10,613 propiedades destinadas a renta corta en 2022, lo que representaba el 26.9 % del total nacional.
A pesar de liderar en disponibilidad, la capital presenta una tasa de ocupación promedio de 24.9 %, lo que sugiere la existencia de oportunidades para mejorar la eficiencia en la gestión de estos inmuebles y optimizar su rentabilidad.
En términos de tipología, los apartamentos encabezan la lista de propiedades más ofertadas, seguidos por los condominios. Asimismo, predominan los alojamientos de una sola habitación, los cuales responden principalmente a la demanda de parejas, viajeros individuales y estancias de corta duración.
El auge de los alquileres de corta duración también ha generado debates en distintos países, donde se analizan sus efectos en el acceso a la vivienda y la regulación del mercado inmobiliario. En el caso dominicano, el crecimiento del sector representa una oportunidad para fortalecer la economía, fomentar el emprendimiento y ampliar la oferta turística, aunque expertos coinciden en la importancia de establecer marcos regulatorios que garanticen un desarrollo equilibrado.
En ese sentido, el comportamiento del mercado en los próximos años estará marcado por la evolución de la demanda turística, la implementación de políticas públicas y la adaptación de los propietarios a las nuevas tendencias del sector.
La renta corta se perfila así como un componente clave dentro del ecosistema turístico dominicano, con un impacto directo en la generación de ingresos, la dinamización de las economías locales y la transformación del modelo tradicional de hospedaje.

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