A sus 81 años, Mariano Paulino continúa trabajando mientras espera respuesta a su solicitud de pensión
Santo Domingo, República Dominicana. – La historia de Mariano Paulino Henríquez es un reflejo de esfuerzo, dignidad y perseverancia. A sus 81 años de edad y con 69 años de trabajo ininterrumpido como limpiabotas, este ciudadano dominicano continúa laborando diariamente mientras espera la aprobación de una pensión que solicitó formalmente en el año 2025.
Ubicado desde hace casi siete décadas en la emblemática esquina de Barra Payán, en la intersección de la calle San Juan Bosco con la avenida 30 de Marzo, Mariano ha construido toda una vida de trabajo honesto. Su rostro, marcado por el paso del tiempo, cuenta la historia de un hombre que ha dedicado su vida al sustento de su familia sin descanso.
A pesar de su edad, Mariano mantiene una rutina diaria que inicia a las cinco de la mañana. Desde su residencia en Haina, se traslada en autobús hasta Santo Domingo, donde llega alrededor de las seis de la mañana para comenzar su jornada laboral. Su día transcurre limpiando zapatos, pero también realizando otras labores como el parqueo de vehículos y la venta de periódicos, con el objetivo de asegurar el sustento diario.
Hace un año, inició el proceso para obtener una pensión por vejez, sin embargo, asegura que en cada visita a las oficinas gubernamentales recibe la misma respuesta: que su solicitud aún no ha sido aprobada. Esta situación lo ha mantenido en una constante espera, aunque no ha detenido su disposición de seguir trabajando.
“Yo me siento bien porque he mantenido mi familia y siempre ando con mi frente en alto”, expresó Mariano, quien destaca sentirse agradecido por el apoyo recibido a lo largo de su vida. Su actitud positiva y su sonrisa permanente contrastan con las dificultades que enfrenta, evidenciando una fortaleza que lo ha acompañado durante toda su trayectoria.
Padre de tres hijas, abuelo de siete nietas y varios bisnietos, Mariano afirma que junto a su esposa —quien ya se encuentra pensionada— ha logrado sacar adelante a su familia con esfuerzo y dedicación. Incluso en momentos difíciles, como durante la pandemia del COVID-19, logró subsistir gracias a pequeños ahorros que había acumulado.
A lo largo de sus 69 años en la misma esquina, ha sido testigo del paso de importantes figuras de la vida pública nacional, consolidándose como un personaje conocido en la zona. Sin embargo, más allá de las personalidades que ha visto pasar, su mayor orgullo ha sido siempre el trabajo honesto y la responsabilidad con su hogar.
Hoy, aunque asegura que mientras tenga fuerzas seguirá trabajando, también expresa su deseo de poder recibir la pensión que le corresponde y así tener la oportunidad de descansar tras casi siete décadas de servicio continuo.
La historia de Mariano Paulino Henríquez pone en evidencia la realidad de muchos adultos mayores que, a pesar de haber dedicado su vida al trabajo, aún enfrentan dificultades para acceder a un retiro digno. Su caso representa un llamado a las autoridades competentes para agilizar los procesos y garantizar el bienestar de quienes han contribuido durante años al desarrollo de la sociedad.
Mientras tanto, Mariano continúa en su esquina de siempre, con sus herramientas en mano, su fe intacta y la esperanza de que pronto llegará la respuesta que tanto espera.

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