Santo Domingo, República Dominicana. — Las pérdidas de energía de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) continúan representando uno de los principales desafíos del sistema eléctrico dominicano. Durante el primer semestre de 2026, el indicador alcanzó un promedio de 39.1 % de la energía adquirida, de acuerdo con datos del Ministerio de Energía y Minas.
El resultado representa un aumento de 0.8 puntos porcentuales frente al mismo período de 2025, cuando las pérdidas se situaron en 38.3 %. En términos de volumen, las distribuidoras acumularon aproximadamente 3,889.9 gigavatios-hora (GWh) de energía dentro del indicador de pérdidas entre enero y junio.
EDEESTE presenta el nivel más elevado
El comportamiento no fue igual entre las tres empresas distribuidoras estatales.
EDEESTE registró el mayor porcentaje de pérdidas durante el período, con 55.9 %, mientras que EDESUR alcanzó aproximadamente 32.2 % y EDENORTE presentó el nivel más bajo, con 26 %.
Los datos muestran que el problema continúa siendo especialmente significativo en algunas zonas del país, donde una proporción considerable de la energía adquirida por las distribuidoras no termina convirtiéndose en energía facturada y cobrada.
El costo también se refleja en los recursos públicos
El aumento de las pérdidas ocurre mientras el Estado mantiene un elevado nivel de recursos destinados a sostener financieramente al sector eléctrico.
Durante los primeros seis meses de 2026, el subsidio destinado a las empresas distribuidoras alcanzó aproximadamente RD$68,744 millones, cifra que representa un incremento de 37.9 % respecto al mismo período del año anterior.
La situación genera preocupación debido a que los recursos destinados a cubrir las deficiencias del sistema eléctrico forman parte del gasto público y, por tanto, tienen implicaciones sobre las finanzas del Estado.
Más inversiones, pero las pérdidas todavía no disminuyen
Otro elemento que llama la atención es que el incremento de las pérdidas se produce en un contexto de mayores inversiones.
Durante el primer semestre del año, las EDE destinaron alrededor de US$115.6 millones en gastos de capital, un aumento de 25.6 % respecto a los US$92 millones registrados durante el mismo período de 2025.
Además, las distribuidoras aumentaron la cantidad de contratos bajo telemedición. Sin embargo, estos avances todavía no se han traducido en una reducción del porcentaje general de pérdidas.
Esto plantea una interrogante fundamental: ¿por qué el incremento de las inversiones y de las herramientas tecnológicas no está produciendo una reducción proporcional de las pérdidas?
El desafío va más allá del suministro eléctrico
El problema de las pérdidas no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de la electricidad que llega a los hogares y negocios.
También existe una dimensión financiera. Cuando una parte importante de la energía adquirida no se convierte en ingresos suficientes para las distribuidoras, aumenta la presión sobre sus cuentas y, posteriormente, sobre las transferencias que debe realizar el Estado.
Los datos de 2026 vuelven a colocar este tema en el centro del debate nacional, especialmente porque el sistema eléctrico necesita inversiones permanentes para garantizar un servicio confiable y sostenible.
Opinión de El Nuevo Extra
Desde El Nuevo Extra consideramos que el dato del 39.1 % debe ser observado con especial atención, no únicamente por tratarse de una cifra elevada, sino por sus consecuencias económicas.
El país necesita un sistema eléctrico capaz de reducir progresivamente sus pérdidas y utilizar de manera eficiente cada peso destinado al sector. Las inversiones son necesarias, pero también resulta indispensable medir con claridad sus resultados y determinar por qué, pese a los recursos destinados y a los avances tecnológicos, el indicador continúa aumentando.
La discusión tampoco debería limitarse a buscar culpables. Lo verdaderamente importante es establecer metas medibles, plazos concretos y mecanismos de seguimiento público que permitan determinar si las medidas adoptadas están funcionando.
Reducir las pérdidas eléctricas no es solamente una cuestión administrativa de las EDE. Es un asunto que tiene impacto sobre las finanzas públicas y, en consecuencia, sobre todos los dominicanos.
El reto ahora es convertir las inversiones y los recursos destinados al sistema eléctrico en resultados concretos y sostenibles.
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